
No creo que haya habido este año un álbum con más
hype, o expectación, como quieran decirlo, que "Random Access Memories". Ni siquiera "The Next Day" de Bowie o "mbv" de My Bloody Valentine han logrado crear tal ambiente. Hacía mucho que no escuchábamos a Daft Punk. Si omitimos la banda sonora de "Tron: Legacy", hace ya 8 años desde aquel "Human After All", y 12 desde que "Discovery" revolucionara el mundo de la música electrónica.
Una obra de ingeniería ha sido sin duda la campaña de marketing y publicidad que ha tenido detrás. Con una información a cuentagotas, mostrando primero varios teasers luego vídeos de las colaboraciones del álbum, varias apariciones esporádicas en la televisión americana acerca del disco... han logrado mantenernos expectantes a cualquier noticia nueva.
Pero claro esto tiene una parte buena y una parte mala. Es probable que todo ello vaya encaminado a un nivel de ventas altísimo (cosa que por lo menos con el primer single, "Get Lucky", está sucediendo) pero también que el disco no resista el hype (aunque bueno esto también puede ser solucionado, como mencionaré al final de la crítica), que es lo que a nuestro juicio ha ocurrido.
Desde la portada observamos una vuelta, una especie de tributo a los años 70. La tipografía de "Random Access Memories" es muy similar, por no decir idéntica, a la del álbum "Thriller" de Michael Jackson.
Los ritmos funky se entremezclan con la música disco y las voces en
vocoder (si, el efecto robot), con unas interesantes guitarras de fondo marca de Nile Rodgers, que ha sido quien ha producido el disco. La producción es también la más mastodóntica que han tenido nunca, pulida y trabajada al milímetro. Quizá pueda decirse que demasiado.
Terminaremos la introducción (que completaremos al final) afirmando lo que ya se ha comentado millones de veces desde las primeras críticas: sí, es el álbum que ha hecho humanos a Daft Punk (teníamos que decirlo).
El disco abre con "Give Live Back To Music"que, a modo de perfecta introducción, nos empieza a sumir en esa vuelta a los 70 que pretenden aportarnos el dúo francés. Las cuatro frases que tiene, con voz en vocoder incluída, se repiten durante todo el tema con unas guitarras de fondo que hacen recordar, y mucho, al gran tema que fue y es "Rappers Delight". Tras un acertado inicio empezamos a encontrar los primeros fallos; "The Game Of Love" es todo lo que no desearías que Daft Punk hiciera. Una canción lenta y muy pero que muy, plana a la cual le sobra metraje, un tema demasiado lineal para los casi seis minutos que dura. Empezamos a preguntarnos dónde se quedaron aquellos "One More Time", "Harder, Better, Faster, Stronger" o "Around The World" con los que revolucionaron la música electrónica porque además no encontramos que hayan dejado su sello en esta regresión a la música funky y ese es quizá el principal error.
No han reinventado el género, ni siquiera han aportado su visión personal, suena a algo que ya se había escuchado, a algo que si se hubiera publicado en aquellos años habría pasado sin pena ni gloria.
Empezamos a encontrar las primeras colaboraciones, concretamente llega la del gran revolucionario de la música disco Giorgio Moroder. El tema, que precisamente se llama "Giorgio by Moroder", comienza en voz del propio italiano con la narración de sus primeros contactos con la música. Tras estas palabras, quizá demasiado largas que dedica en un principio, un sintetizador aparece en escena; un sintetizador que va creciendo poco a poco, entre medias unas cuerdas y unas melodías se entrelazan, todo ello se va encaminando hacia un enorme final en el que de nuevo aparece la voz del productor italiano, un sintetizador mucho más luminoso, una potentísima batería, unas agresivas guitarras y unos efectos electrónicos que son, sin duda, de lo mejor del disco. Volvemos a encontrar un excesivo tiempo al tema, que se extiende hasta los nueve minutos.
Tras un explosivo final que nos muestra que algo de Daft Punk queda, llega "Within", y todas nuestras esperanzas se vuelven a evaporar. Una soporífera balada en vocoder que, sin duda, se convertirá en el ejemplo perfecto de canción en la que le das al botón de "siguiente". No hay por donde cogerla.
"Instant Crush" cuenta con la colaboración de, nada más y nada menos, Julian Casablancas. Quién nos iba a decir que íbamos a oír al vocalista de The Strokes en un tema de Daft Punk... Pero la verdad es que no le queda nada mal, y más en la línea en que han situado la canción. Muy cercana a "Comedown Machine", el último trabajo de los neoyorquinos; elementos comunes como el falsete de Casablancas, el medio tiempo en el que se mueve el tema y el uso de sintes.
Pharrel Williams ha colaborado también en "Random Access Memories", concretamente en dos ocasiones, y son, precisamente los dos temas que nos ocupan ahora, el sexto y octavo corte. Tanto "Lose Yourself To Dance" como "Get Lucky" tienen claras reminiscencias de los años 70-80. Una línea que se mueve entre el disco y el funky (las comparaciones con Prince o el mísmisimo Michael Jackson no pueden faltar). El primero de ellos puede quizá acabar siendo excesivamente repetitivo pero vuelve a mostrar la parte más interesante del álbum. Del segundo poco puede decirse que no se haya dicho ya. Un tema pegadizo de principio a fin, que está triunfando en medio mundo (incluso en España ha logrado colocarse como el sencillo más vendido del país, un verdadero hito).
Entre medias de estos dos encontramos "Touch", un corte en el que colabora Paul Williams y que no le puede venir más al pelo, pues recuerda por completo a aquella película en la que él mismo participó, y dirigió Brian de Palma: sí, hablamos de "El Fantasma del Paraíso". Podríamos referirnos incluso a bandas sonoras de películas de Disney, ese ambiente que crean los vientos, el piano, los coros femeninos...
Con "Beyond" encontramos un inicio similar al final de "Touch", a modo de orquesta, para ir encaminándose hacia una melodía funky con unas voz que, de nuevo, se encuentra en vocoder. Un tema que pasa sin pena ni gloria por el disco, demasiado plano. Tras éste nos topamos con el instrumental "Motherboard" que abre con una marcada percusión a la que se le incorporan unos violines y lo que parece ser una flauta. Distintos efectos electrónicos alimentan el tema, pero aún así no consigue engancharnos por ningún lado, ni siquiera el final (algo más potente -no mucho más, la verdad-) arregla esto. Vuelve a quedarse en un "quiero y no puedo".
A falta de tres cortes encontramos un álbum muy irregular, con algunos momentos interesantes y otros más aburridos y planos. Pero conseguirán arreglar un poco este desaguisado con lo que resta de disco.
"Fragments Of Time", tema en el que toma parte el productor norteamericano Todd Edwards, se mueve en un medio tiempo con unos geniales matices y una melodía, que aunque no huele por ningún lado a Daft Punk, logra convencernos. Incluso encontramos un solo de guitarra hacia la parte media de la canción.
Tras ésta llega "Doin´ It Right", tema en el que colabora Noah Lennox, más conocido como Panda Bear (miembro de Animal Collective), y efectivamente suena a la banda norteamericana. De nuevo abre una voz en vocoder (me cuesta recordar un tema del disco en el que Daft Punk no utilicen este recurso) a la que que se le une la de Panda Bear con una gran melodía a contratempo de fondo. Es de lo mejor del álbum pero aún así muestra la -permítaseme la licencia de decir- "poca chicha" que tiene el disco, le falta fuerza por todos lados, se desinfla.
"Contact" es todo, pero absolutamente todo, lo contrario a los casi setenta minutos que hemos escuchado anteriormente. Potente, con unas voces que nos transportan a otro planeta y una batería realmente tremenda, de lo más parecido a los anteriores trabajos de los franceses. A título personal me parece lo mejor de RAM, y si lo mejor es aquello totalmente opuesto a la docena de canciones restantes solo puede significar algo malo.
Como hemos dicho en un principio es un buen intento pero es un fallo de concepto. No consiste en volver al pasado haciendo exactamente lo mismo (da la sensación de haber escuchado algunos temas ya en otras ocasiones) sino tomar ciertos elementos que puedan parecer interesantes y añadirles el "sello Daft Punk" (si es que existe), se debe viajar al futuro utilizando el pasado. Sin pretender entender o saber más que ellos me parece obvio que no se ha enfocado de la manera correcta. Esto es simplemente una vuelta a un triste pasado, un disco muy lineal y aburrido por momentos, con temas que sobran como "Within" o "The Game Of Love", o de excesivo metraje como en "Giorgio by Moroder" o en "Lose Yourself To Dance".
Aún así también encontramos buenas canciones como "Instant Crush", "Give Live Back To Music", "Get Lucky" o "Contact", por lo que no se puede suspender bajo ningún concepto el álbum.
NOTA: 6,6
Al margen de todo esto me parece digno de estudio la absoluta variabilidad de notas que está recibiendo este disco. El 10 que le ha dado la NME o el 8,8 de Pitchfork hacen pensar en si realmente son notas objetivas (dentro por supuesto de la poca objetividad que puede entrañar una crítica de un álbum) o es algo más relacionado a propiciar una "buena venta" del álbum (a buen entendedor...).
No queremos profundizar mucho más en este tema pero la cosa tiene mucha miga...