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martes, 25 de febrero de 2014

Críticas de Discos: "Morning Phase" - Beck




ARTISTA: BECK 


ÁLBUM: "MORNING PHASE"


SELLO DISCOGRÁFICO: CAPITOL RECORDS


FECHA DE PUBLICACIÓN: 21/2/2014







Tras seis años, Beck vuelve con su duodécimo álbum de estudio, “Morning Phase”, el hermano mayor de "Sea Change" (2002).

 En él ha explorado el concepto de la “larga y oscura noche del alma”. Temas reflexivos con una importante carga orquestal son su principal exponente, un Beck que poco a poco va madurando, indagando en nuevos estilos (como siempre ha hecho la verdad), ha logrado crear un digno sucesor de, como decíamos, ese fantástico "Sea Change".

Nada más comenzar nos encontramos con un tema inicial orquestal, de título “Cycle” y de apenas 30 segundos, que nos sumerge perfectamente en el universo al que pretende trasladarnos el artista norteamericano.

Observamos que el disco va a ir por unos senderos muy concretos, y además, por si teníamos dudas, el siguiente corte lo aclara perfectamente. “Morning” es un sosegado y preciosista tema, aunque sí, quizá sea excesivamente plano en algunos momentos, Beck intenta arreglarlo con un falsete y unos coros que dan mucha más presencia al tema. Mención especial para el ritmo de las estrofas que, al menos a título personal, recuerda mucho a “Tú, Garfunkel” de The New Raemon.

En “Heart Is A Drum” notamos por primera vez una mayor presencia de las guitarras, aunque acústicas eso sí, poco a poco y gracias a un piano el tema va creciendo poco a poco.
Sin embargo no desaparecen esos susurros de fondo, ese ambiente permanecerá en todo el disco.
Parecería complicado en cualquier otro trabajo de Beck este medio tiempo fuera lo más animado, pero en “Morning Phase” así será, junto al próximo corte. Y es que en “Say Goodbye” recupera por momentos ese toque country/ folk, de sus composiciones, ocasión que deberemos aprovechar bien pues poco más lo volveremos a encontrar.

Tras ella, aparece el tema que adelantó y que sin duda es lo mejor del disco. “Blue Moon” suena enorme desde el inicio, nos envuelve de principio a fin, con una alta densidad por momentos alimentados sobre todo por los coros, en otros se muestra desnuda, casi con la voz de Beck como único ingrediente.

Los efectos electrónicos hacen aparición en “Unforgiven” con un teclado distorsionado que será el que haga de base de toda la canción, junto a una batería muy marcada. Beck saca a relucir de nuevo en los momentos justos su falsete. Poco a poco el tema va tomando cuerpo con momentos orquestales enormes, que acaban desembocando en un Beck cercano a la deidad hacia el final del tema.

Tendencia que continúa en “Wave”, la voz del norteamericano, sin excesivos alardes vocales, resuena bajo un fondo enorme que recuerda a esas atmósferas de Woodkid, esas cuerdas orquestales que brindan de una grandeza sobrecogedora al tema. Que nos hace encogernos, sentirnos minúsculos.
Habiendo pasado el ecuador impar del álbum aún nos sentimos desconcertados, parece que a pesar de querer hacer algo así como una ópera personal, por momentos quiere volver a sus raíces, parece que le duele obviar esos riffs de guitarra…

Tras esta cadena tan potente, Beck vuelve a un formato más acústico con “Don´t Let It Go”, al menos al principio. Un tema que vuelve al medio tiempo, que vuelve a esos ecos, esos coros del propio artista, que va sumando capa tras capa y que logra, sin que nos demos cuenta, habernos sumido otra vez a un mar de instrumentos, de sonidos, de texturas…

Con “Blackbird Chain” pasa algo parecido, a un formato en un primer momento acústico, le comienzan a sumársele más piezas, a modo de un puzzle incompleto que cada pieza supone una nueva visión, una visión más completa, más perfecta…

Aún no lo hemos comentado pero las letras tocan temas como la amargura, la desesperanza, la tristeza, la soledad… Beck sigue un proceso de madurez progresivo, su música ha cambiado, donde antes había una experimentación más “gamberra” si se permite la palabra, ahora igualmente trata de buscar la novedad en su música pero hacia un mundo más calmado, más sosegado, más reflexivo, más “responsable” incluso podría decirse. Bien lo podemos observar en la inclusión de, además de un inicio introductor, de un interludio orquestal como es “Phase”, que quizá no tiene mucho sentido ya que no separa nada.
“Turn Away” sigue con esa fusión entre acústica, folk y reflexión, con unas cuerdas que vuelven a engrandecer el tema, unos coros y unos falsetes cuyo recurso, por más que no para de aparecer, siempre acaba sumando y no haciéndose repetitivo. Se podría hablar de Simon & Garfunkel como la influencia más inmediata de este tema.

Nos acercamos al final y los fans del norteamericano dirán, ¿pero no va a sonar una armónica en todo el disco?. Tranquilos, “Country Down” hace honor a su nombre e incorpora en cierto momento dicho instrumento. Este medio tiempo con una gran carga acústica, de nuevo se mueve entre la reflexión, un tono amargo y la decepción. Nos encamina hacia el final del disco, hacia el último single que ha presentado hasta el momento el artista norteamericano, “Waking Light”. Tema que sirve bien como broche final del álbum, resumiendo bastante bien lo que hemos podido escuchar en éste.

Y es que, y aunque probablemente no estamos ante la gran obra maestra de Beck, nos encontramos con uno de los mejores trabajos del artista norteamericano en bastante tiempo. A pesar, eso sí, de los puntuales momentos excesivamente planos que tienen algunos temas.

Aunque perlas como “Heart Is A Drum”, “Blue Moon”, “Blackbird Chain” o el final “Waking Light” lo solucionan.


NOTA: 7,8

viernes, 11 de octubre de 2013

Crítica del Disco: "In Rolling Waves" - The Naked and Famous


TÍTULO: "In Rolling Waves"

ARTISTA/GRUPO: The Naked and Famous

FECHA DE PUBLICACIÓN: 17/09/2013

SELLO: Republic

The Naked and Famous dan otro paso en su carrera, los de Auckland vuelven mostrándonos un progreso en la evolución y creatividad con su nuevo trabajo “In Rolling Waves”, ese grupo que no empezó a sonar en nuestro país hasta hace pocos años (a mediados de 2010). Podríamos decir que el quinteto neozelandés ha desmarcado su segundo disco del anterior, “Passive Me, Agressive You”, un disco de debut que a pesar de contar con dos hits indiscutibles como son “Punching In A Dream” y “Young Blood”, era algo irregular; en ocasiones se hacía arduo y pesado y en otras despuntaba con numerosos momentos enérgicos como “Girls Like You”.

Caben destacar los rasgos post-punk ochenteros, algo de new Rrave y el synth pop/ electro pop que los caracterizan. La combinación de voces entre Thom Powers y Alisa Zayalith estaban más presentes en el disco anterior, ahora nos encontramos con una voz femenina que coge algo más de protagonismo.

Comenzamos con “A Stillness”, la encargada de abrir el disco. Podríamos decir que se trata de una canción algo monótona, aunque hipnótica por su comienzo con una guitarra acústica, pero poco a poco nos van introduciendo en ese ambiente electrónico con sintetizadores al que nos tenían acostumbrados y la sofisticada voz de Alisa, que al final acaba cobrando una mayor intensidad.

El single que abanderó este “In Rolling Waves” fue “Hearts Like Ours”, una canción que destaca por su estribillo, que consigue enganchar a la primera, cuya intención podría ser la de demostrar que no son un grupo de one hit wonder. Continuamos con “Waltz”, que contrasta perfectamente bajando de intensidad y sumergiéndonos en esa atmósfera oscura que consigue tanto la instrumentalización como la presencia por primera vez en el disco de Thom a la voz como protagonista.

“Rolling Waves” es la encargada de poner nombre al álbum y al mismo tiempo de cautivarnos con esa voz y melodía melancólica. La siguiente es “The Mess”, un dueto entre Thom y Alisa que en ocasiones nos puede recordar a The XX, y por supuesto a su primer álbum.

“Grow Old” es otra de las canciones tristes del álbum por su letra, que contiene partes de arrepentimiento como ‘I could improvise solutions, I could try to reframe’ cantadas por él y que más adelante será acompañado por Alisa recalcando un ‘Don´t talk to me’ aumentando la intensidad. “Golden Girl” es una apacible canción de poca duración (poco más de dos minutos) en la que predomina una voz femenina con eco y un sencillo acompañamiento de percusión con sintetizadores.

Entrando en la parte final del disco aumentamos las revoluciones con algunas canciones, entre ellas “I Kill Giants”, que posee un ritmo más rápido y marcado, es un claro punto de subida con respecto a las demás en el que podemos distinguir la presencia de Thom al final de la canción.

“What We Want” podríamos decir que es la que aporta un toque más comercial al álbum, notándose más el estilo ochentero y con una voz masculina que de nuevo vuelve a tomar las riendas. Continuamos con “We Are Leaving” y su delicadeza, una sencilla canción con Alisa al frente y una robótica en este caso de él acompañando mientras introduce sonidos con la guitarra, además del sonido de los insustituibles sintetizadores.

“To Move With Purpose” es la penúltima canción de este trabajo que combina a la perfección percusión, sonido de sintetizadores y voces con un final que da la impresión de que va a ‘romper’ y nos deja con las ganas de más, nos aventuraríamos a decir que es de las que más nos enganchan del último trabajo del quinteto.

Y finalizamos nuestro viaje con “Small Reunion”, una clausura de larga duración que utiliza sonidos de instrumentos más clásicos junto a la guitarra eléctrica de una forma melancólica pero épica, de manera que nos deja un buen sabor de boca y notando que han logrado hacer un buen final para su disco.

Llegados a este punto, podemos decir que The Naked And Famous han vuelto con los deberes hechos, con un disco más regular que el anterior y con cierta madurez. Hay más The Naked And Famous más allá de “Young Blood”.

Ya sólo nos queda cruzar los dedos para que algún promotor se fije en el quinteto de Auckland y nos permita verlos en alguna sala o festival de nuestra geografía durante su gira.

NOTA: 7,1/10

Texto: Alberto Hernández

viernes, 27 de septiembre de 2013

Crítica del disco: "Victoria Mística" - Triángulo de Amor Bizarro

TÍTULO: "Victoria Mística"

ARTISTA: Triángulo de Amor Bizarro

FECHA DE PUBLICACIÓN: 3 de julio, 2013


Quizá Triángulo de Amor Bizarro no tengan el nombre con más gancho, quizá tampoco llame en exceso a su escucha, quizá acordarse de los títulos de sus temas sea una tarea más complicada de lo normal pero de lo que no hay ninguna duda, ningún "quizá" que escribir, sea en referencia a su esencia. Tienen un sonido que, sí, puede recordar a My Bloody Valentine, The Jesus and Mary Chain o The Pains of Being Pure At Heart pero son 100% reconocibles. Esas estructuras totalmente pop ambientadas con ese "ruido" y esos climas tan característicos del shoegaze se repiten durante toda su discografía. Pero eso sí, no caen en la monotonía, no "suena todo igual" y ese es uno de sus mayores éxitos.

Si bien ya desde su debut con aquel álbum homónimo en el 2007 lograrían aportar un soplo de aire fresco, como poco en el ámbito nacional, "Año Santo" fue un punto y aparte. Un disco breve pero enérgico, con nueve temas que seguro pasarán a la historia de la música independiente de nuestro país. Una colección de pequeños trallazos pegadizos que no tararearlos tras escuchar el disco es una misión bien complicada.

Es por esto que este tercer/cuarto disco (depende si queremos contar "El Hombre Del Siglo V" o no) ha sido con toda seguridad el más esperado de su carrera. Y no ha defraudado.
Tras una larga espera por problemas ténicos: Manny Nieto que ha sido el encargado de la mezcla, ha viajado por medio mundo, eso unido a que el terremoto ocurrido en Sichuán hizo que parte de su equipo se rompiera demoró mucho la publicación del disco. Pero finalmente y tras más de cuatro meses de espera tras la fecha inicial, "Victoria Mística" llegó al mercado.

De nuevo el álbum tiene nueve cortes, no se excede mucho más de los 30 minutos. Y ese es uno de los puntos fuertes. Al igual que sus conciertos, ellos hablan de que llega un punto en el que escuchar tanto "ruido" acaba haciendo perder atención al oyente, por eso todos sus álbumes no se pasan mucho más de ese tiempo; y este no podía ser menos.

"Robo Tu Tiempo" es potente, directa, la voz de Rodrigo se entrelaza con el sonido de una radial así como con un macabro sintetizador que convierte a estos apenas dos minutos de canción en una auténtica bomba. Un trallazo que en directo es más incendiaria aún. A destacar, como en el resto del álbum, la letra. Aunque en este caso no es muy extensa cabe destacar esos reivindicativos "¡guillotina!", "el acero del partido, el acero del partido..." o "robo tu tiempo, robo tu dinero...".

Pero al igual que con el comienzo del disco observamos la faceta más ruidosa (dentro de su ya habituall noise pop) con "Estrellas Místicas" regresa su punto pop por excelencia, una estructura clásica, una letra pegadiza con frases que seguro que se convertirán (si no lo son ya) en clásicos de la banda como "guarda el veneno y sonríe, hostia, sonríe" o "un pequeño sacrificio para una gran recompensa" todo ello sumado a Isa tanto en la voz principal  como en los coros, hacen de este tema un auténtico hit. Más de lo mismo ocurre con "Enemigos del Espíritu": política, crítica, reivindicación, ruido, unas atmósferas que esta vez evocan, y bastante, al sonido de "Skying", el último disco de de The Horrors.

Sin embargo los gallegos logran encontrar una nueva vía que quizá no habían explorado del todo en anteriores discos.  "Un Rayo de Sol", a modo de "balada", tiene una letra que refleja el amor más mortal ("vamos a pudrirnos en el mismo ataúd, vamos a pudrirnos en la misma fosa común, que se fundan nuestros restos..."), a pesar de la tétrica letra el tema tiene una increíble luminosidad que es aportada por el sintetizador y esos notorios punteos que tan bien se aprecian. Pero a eso de la mitad del tema, una batería anuncia un cambio, una guitarra mucho más agresiva y una disonante atmósfera hace el resto para concluir en un auténtico torbellino.

Atravesamos el ecuador del disco para encarar "Delirio Místico", uno de los cortes con más similitudes y que más nos puede recordar a anteriores álbumes. De nuevo aparece la voz de Rodrigo, que acompaña a la de Isa que de nuevo se alza como líder en este sentido. La letra, que es de las más initeligibles de todo "Victoria Mística", se entrelaza, con mucho reverb, con el fondo musical.

Triángulo de Amor Bizarro grabaron un EP a finales del pasado año con la colaboración de Sonic Boom, que se componía de dos temas. Uno de ellos ha sido rescatado y le han dado una nueva cara, hablamos de "Ellas Se Burlaron De Mi Magia". Si bien es cierto que no ha sufrido una transformación total, si notamos unos ambientes más inflamados, más agudos, y una (todavía) mayor fuerza.

"Lo Hispano Marcha - La Banca Paga", el título no es el único que habla, la batería parece cobrar vida propia, así como unas guitarras agresivas consiguen estirar aún más la rabia que transmiten. Pero de nuevo su faceta más pop y, en este caso, más distorsionada aparece en escena con "De La Mano De Las Almas Oscuras". Fue el último single antes de descubrir al completo el disco, y en palabras de los propios componentes de la banda es una de sus favoritas de "Victoria Mística".

Y llegó el final, si bien en su anterior álbum "Año Santo", el cierre tenía lugar con ese tema homónimo de apariencia tan ascendente, algo parecido ocurre en esta ocasión. "Clara" es oscura; disonancias, una susurrante voz de Rodrigo con unos siniestros "quiero mi sangre..."   se entrelazan y van haciéndolo crecer de manera progresiva. Una faceta que si bien podíamos apreciar más detenidamente en su primer disco (en "Ardió La Virgen De Las Cabezas" o "¿Quiénes Son Los Curanderos?" por ejemplo) no habían explotado aún en este largo.

Haciendo un balance general probablemente no llegue al nivel de "Año Santo", pero para nada podemos hablar de una decepción, ni mucho menos. Han conseguido alargar un poquito más su larga sombra, un poquito más su leyenda viva. Y es que quizá puede sonar muy exagerado, pero Triángulo de Amor Bizarro son lo mejor que ha dado nuestro país en bastante tiempo. Cuatro discos, cuatro genialidades.

NOTA: 8,1

jueves, 20 de junio de 2013

Crítica: "Trouble Will Find Me", de The National




TÍTULO: "Trouble Will Find Me"
ARTISTA: The National
FECHA DE PUBLICACIÓN: 17 de mayo, 2013
PRODUCIDO POR: Aaron Dessner y Bryce Dessner.
SELLO: 4AD


Vuelven los de Nueva York, vuelve Matt Berninger, vuelve la melancolía a la que nos tenían acostumbrados.  Se trata de “Trouble Will Find Me”, un álbum de 13 canciones en el que han colaborado artistas como St Vincent, Sharon Van Etten y Sufjan Stevens, integrándose en el conjunto.
La hipnótica voz de Matt Berninger nos embarca en un viaje de historias de soledad, amores tristes y depresión, todo esto junto a la instrumentación que aportan las dos parejas de hermanos de la banda (los hermanos Dessner y los Devendorf) que dan a cada canción lo necesario para crear una atmósfera única. Han transcurrido 3 años desde su último trabajo "High Violet", el cual marca la cúspide de su carrera.

En muchas ocasiones se ha hablado de la posible separación de la banda, lo que no desmintió
Beninger tras la publicación del álbum, esto puede haber influido en el resultado final de su último trabajo (las letras hablan de separaciones y momentos dejados atrás), que mantiene su línea pero no es tan destacado como sus anteriores trabajos “Boxer” y “Alligator”, a pesar de ser uno de los discos más deseados del año.
The National continúan con esa línea que ciñe sus trabajos, todo sigue en su sitio, como si pocas cosas hubieran cambiado desde que comenzaron. Lo que podría significar un fracaso (debido a la excesiva repetición) en cualquier otro artista, esto no ocurre aquí; los norteamericanos se han vuelto a sacar de la manga un gran trabajo que, como hemos dicho, no llega al gran nivel de anteriores discos pero logra acabar por resultar una delicia. Los medios tiempos son los reinantes de este "Trouble Will Find Me", la carismática voz de Matt Berninger toma matices diferentes extendiendo un paso sus registros, una  limpia voz en "Fireproof" o incluso al falsete como por ejemplo en "I Should Live in Salt".

Precisamente ésta es la encargada de abrir el disco, un tema que comienza con una guitarra acústica que más adelante se verá acompañada por la atormentada voz de Matt. Una gran manera de iniciar el álbum con un tema sin demasiados artificios pero que logra ser efectiva, un bocado perfecto para comenzar a degustar el resto del disco. "Demons" fue el primer single que se publicó antes de que el disco viera la luz, en un principio no convenció demasiado pero visto en conjunto gana enteros. Ahora sí, los graves son los que dominan el tema, con una imponente batería que aporta energía junto a unas cuerdas que aportan cierta epicidad.

Seguimos con "Don’t Swallow the Cap", el cual podría claramente autodenominarse el single del álbum. Con un potente y marcado estribillo y una excelente letra como aquello de "everything I love is on the table / everything I love is out to sea" espirando toda la esencia de la banda. Se convierte sin duda en uno de los puntos álgidos del álbum. Un punto álgido que se mantendrá con la relajada "Fireproof", una gran balada de amor con marcados arpegios, unos bajos que aparecen por momentos para aportar oscuridad y en la que la voz de Berninger se nota nítida y pura, logrando encandilarnos desde el principio.

"Sea of love" es la más directa, veloz y "animada" del disco. Con un imponente pre-estribillo que reza " If I stay here trouble will find me / If I stay here I'll never leave / If I stay here trouble will find me / I believe", de ello toma el nombre el disco. Su curioso videoclip está basado en el de los rusos Zvuki Mu para el tema "Grubiy Zakat"

El sexto corte es "Heavenfaced", un tema marcado por la ausencia de guitarras, la presencia de un piano alimentado por la batería, y la voz de Matt, que en ocasiones aparece con un lúminoso falsete. Atravesando el ecuador del disco encontramos "This is the Last Time" otra balada que empieza tenue como "Fireproof", pero que aumenta de intensidad con la percusión, un marcado riff y los coros, hasta acabar con unas interesantes disonancias.

Inmediatamente llegamos a "Graceless", una canción que puede recordar a la aclamada "Bloodbuzz Ohio" por su ritmo, su percusión y lo potente que resulta su estribillo. Volvemos a bajar las revoluciones con el contratempo de “Slipped”, en la que la letra se ve apoderada de nuevo por la tristeza de un desamor.

"I need my girl" cuenta con la colaboración de Justin Vernon (Bon Iver), cautivándonos desde el principio con un riff de guitarra que recuerda a temas del de Eau Claire como "Perth" o "Towers".  “Humiliation” quizá peque de ser demasiado lineal, sin algo que rompa el esquema que presenta.

Nos acercamos al final de un notable álbum, que quizá sí se le puede acusar de explotar la fórmula que llevan usando desde sus inicios pero es que funciona realmente bien. El penúltimo corte es“Pink Rabbits”, en él observamos la delicadeza y elegancia característica de Berninger para hablar de la superación de la pérdida de la chica; un, por momentos falsete que aporta luz y vivacidad al tema junto a una interesante línea de percusión. Finalmente terminamos el viaje con “Hard to Find”, un regalo para los oídos en el que de nuevo la voz del líder de The National vuelve a retratar el tema del amor, esta vez más esperanzador, finalizando con las palabras “They can all”, manteniendo nuestras esperanzas de que en un futuro volvamos a escuchar un nuevo trabajo suyo.

Podemos decir que es un buen disco que ha sabido mantenerse en el estilo de la trayectoria de la banda, pero que apenas ha evolucionado. Quien buscaba algo diferente en este nuevo trabajo, desgraciadamente no lo encontrará. En un hipotético nuevo disco de The National (lo que no está nada claro debido a las continuas especulaciones de disolución) deberán evolucionar hacia un sonido nuevo y  un giro brusco de timón que abra una nueva perspectiva y ahonde en una nueva faceta de la banda. Aún así, la fórmula funciona, cuenta con una de sobra veteranía para hacer de éste un disco disfrutable de principio a fin con grandes temas como "Sea of Love", "Don´t Swallow the Cap", "Fireproof" o "Pink Rabbits".

Nota: 8/10

Texto: Alberto Hernández Martínez

domingo, 2 de junio de 2013

Crítica: "Modern Vampires of the City", de Vampire Weekend

TÍTULO: Modern Vampires of the City
ARTISTA: Vampire Weekend
FECHA DE PUBLICACIÓN: 14 de mayo, 2013
PRODUCIDO POR: Ariel Rechtshaid


Los neoyorquinos Vampire Weekend han vuelto. Tras sus dos anteriores y notables trabajos ("Vampire Weekend" y "Contra") parecía difícil poder superarlos, pero lo han hecho. Muchas veces el intento por madurar se traduce en una falta de ideas o el optar por renovarse demasiado acaban por difuminar su rastro y su esencia y se convierten en algo completamente desconocido. No ha sido el caso de ellos, han sabido acercarse a otros registros, indagar en  nuevos campos (tales como el de la distorsión en la voz, por ejemplo) pero sin perder su esencia, que es lo más importante.
 El africanismo ,que tanto va ligado a la banda, no ha desaparecido, se encuentra camuflado. Otro rasgo interesante es la ausencia de guitarras. No han desaparecido al completo, por supuesto, pero momentos que antes se solucionaban con éstas ahora se arreglan con unos sutiles punteos o una leve batería. En múltiples ocasiones la voz de Ezra Koenig aparece sola, sin nada que lo acompañe.

El disco abre con “Obvious Bicycle”, un tema que no refleja para nada lo que vendrá a continuación. Un corte lento, con poca instrumentación y un interesante falsete de Koenig, sin ningún sobresalto se mantiene en la misma línea durante los cuatro minutos de duración.

Le sigue “Unbelievers”, la primera canción que presentaron, fue en un directo en el programa de Jimmy Kimmel y mostró que, aunque ellos mismos dijeron que su nuevo disco tendría un componente más oscuro, iban a seguir ese activo altamente pop. Sin llegar a ser de lo mejor de este “Modern Vampires of the City”, va acercándonos a lo que será la sintonía habitual del disco: potentes, pegadizos y marcados estribillos con una interesante instrumentación sin apenas guitarras.

“Step” es, sin duda, de lo mejor del álbum. Esta balada toma la letra de un tema del rapero YZ, y repasa varios momentos de la música en Norteamérica. Un emotivo estribillo: “The gloves are off, the wisdom teeth are out/What you on about?/I feel it in my bones, I feel it in my bones” lleva al corte a uno de los puntos álgidos del disco.

Tras éste llegamos a “Diane Young”, otro de los singles que nos mostraron antes de la publicación del “Modern Vampires of the City”. Otro gran tema, mucho más directo que el anterior y que cuenta con la novedad de la voz de Ezra distorsionada por momentos. Una gran percusión y uno de los instantes más guitarreros del álbum hacen de él una auténtica maravilla. “Don´t Lie” es un medio tiempo en el que apreciamos con mayor nitidez los teclados, que han ido apareciendo hasta ahora de manera muy racionada.
“Hannah Hunt” abre de manera muy íntima, con un Ezra cantando casi a capella, con una mínima percusión de fondo. Y así transcurre la mayoría del tema, apareciendo esporádicamente alguna nota al teclado o algún punteo leve a la guitarra. Sin embargo habiendo transcurrido algo menos de tres minutos, todo se compacta. Una voz rota de Koenig eleva el tema durante unos instantes para devolverlo a la calma de la que procedía.

“Everlasting” indaga en unos ritmos que podríamos incluso denominar funky por momentos, otros en los que de nuevo la instrumentación es muy escasa, dejando la voz casi al desnudo. Encontramos también unos violines con los que abre el tema y que vuelven a aparecer en ciertos momentos según avanza el corte.
Tras ésta llega la movida “Finger Back”, un torbellino de canción que recuerda a grandes éxitos como “Cousins” y “A-Punk”,  falsete de Ezra y coro angelical incluído. Demostrando que quedan aún atisbos de los Vampire Weekend más bailables (¡y vaya si quedan!).
“Worship You” no se queda atrás con una percusión que se asemeja al trotar de unos caballos, y una melodía que bien podría sonar a unos Mumford & Sons acelerados.

Nos acercamos al final. Hasta el momento hemos encontrado un álbum notable, con unos cortes más directos, otros sin embargo más cercanos a las baladas y a los medios tiempos. Y este es el caso del tema que nos ocupa ahora: “Ya Hey”.  Fue el tercer single (sí, aquel vídeo lleno de champagne) que nos mostraron. A destacar la letra con claras referencias religiosas, así como los coros, con unas voces “apitufadas”. Pegadizo de principio a fin, muestra que supieron elegir perfectamente el tridente (“Step”, “Diane Young” y ésta) que puede definir el disco.

El disco cerrará con dos cortes totalmente diferentes a lo que hemos encontrado durante las 10 pistas anteriores. Aquí sí apreciamos esa oscuridad, esa melancolía fría de la que hablaban durante los meses anteriores a la publicación del disco que éste tendría.
“Hudson” tiene una oscura atmósfera  alimentada por unos agudos coros, un órgano y una percusión que bien podrían hacer que formara parte de una película de Tim Burton. La breve “Young Lion” se compone de un piano que se mueve entre lo infantil y lo tétrico, también encontramos a Koenig, con mucho reverb en su voz. El resultado es un final de disco curioso y extraño, que nos da la sensación de haber estado escuchando otro álbum totalmente diferente al que en realidad hemos degustado.

Un total de doce temas que muestran la madurez de Vampire Weekend, que refleja que ya no sólo son capaces de hacer temas directos y con estribillos pegadizos (que también) sino que han ahondado un poco más en su música, en sus letras, sin abandonar ese africanismo que, aunque en un principio puede parecer  que ha desaparecido, se encuentra en los pentagramas, en los tiempos y melodías.

Gran disco.

NOTA: 8,8/10




jueves, 23 de mayo de 2013

Crítica: "Random Access Memories", de Daft Punk

No creo que haya habido este año un álbum con más hype, o expectación, como quieran decirlo, que "Random Access Memories". Ni siquiera "The Next Day" de Bowie o "mbv" de My Bloody Valentine han logrado crear tal ambiente. Hacía mucho que no escuchábamos a Daft Punk. Si omitimos la banda sonora de "Tron: Legacy", hace ya 8 años desde aquel "Human After All", y 12 desde que "Discovery" revolucionara el mundo de la música electrónica.

Una obra de ingeniería ha sido sin duda la campaña de marketing  y publicidad que ha tenido detrás. Con una información a cuentagotas, mostrando primero varios teasers luego vídeos de las colaboraciones del álbum, varias apariciones esporádicas en la televisión americana acerca del disco... han logrado mantenernos expectantes a cualquier noticia nueva.

Pero claro esto tiene una parte buena y una parte mala. Es probable que todo ello vaya encaminado a un nivel de ventas altísimo (cosa que por lo menos con el primer single, "Get Lucky", está sucediendo) pero también que el disco no resista el hype (aunque bueno esto también puede ser solucionado, como mencionaré al final de la crítica), que es lo que a nuestro juicio ha ocurrido.

Desde la portada observamos una vuelta, una especie de tributo a los años 70. La tipografía de "Random Access Memories" es muy similar, por no decir idéntica, a la del álbum "Thriller" de Michael Jackson.
Los ritmos funky se entremezclan con la música disco y las voces en vocoder (si, el efecto robot), con unas interesantes guitarras de fondo marca de Nile Rodgers, que ha sido quien ha producido el disco. La producción es también la más mastodóntica que han tenido nunca, pulida y trabajada al milímetro. Quizá pueda decirse que demasiado.

Terminaremos la introducción (que completaremos al final) afirmando lo que ya se ha comentado millones de veces desde las primeras críticas: sí, es el álbum que ha hecho humanos a Daft Punk (teníamos que decirlo).

El disco abre con "Give Live Back To Music"que, a modo de perfecta introducción, nos empieza a sumir en esa vuelta a los 70 que pretenden aportarnos el dúo francés. Las cuatro frases que tiene, con voz en vocoder incluída, se repiten durante todo el tema con unas guitarras de fondo que hacen recordar, y mucho, al gran tema que fue y es "Rappers Delight". Tras un acertado inicio empezamos a encontrar los primeros fallos; "The Game Of Love" es todo lo que no desearías que Daft Punk hiciera. Una canción lenta y muy pero que muy, plana a la cual le sobra metraje, un tema demasiado lineal para los casi seis minutos que dura. Empezamos a preguntarnos dónde se quedaron aquellos "One More Time", "Harder, Better, Faster, Stronger" o "Around The World" con los que revolucionaron la música electrónica porque además no encontramos que hayan dejado su sello en esta regresión a la música funky y ese es quizá el principal error. 
No han reinventado el género, ni siquiera han aportado su visión personal, suena a algo que ya se había escuchado, a algo que si se hubiera publicado en aquellos años habría pasado sin pena ni gloria. 


Empezamos a encontrar las primeras colaboraciones, concretamente llega la del gran revolucionario de la música disco Giorgio Moroder. El tema, que precisamente se llama "Giorgio by Moroder", comienza en voz del propio italiano con la narración de sus primeros contactos con la música. Tras estas palabras, quizá demasiado largas que dedica en un principio, un sintetizador aparece en escena; un sintetizador que va creciendo poco a poco, entre medias unas cuerdas y unas melodías se entrelazan, todo ello se va encaminando hacia un enorme final en el que de nuevo aparece la voz del productor italiano, un sintetizador mucho más luminoso, una potentísima batería, unas agresivas guitarras y unos efectos electrónicos que son, sin duda, de lo mejor del disco. Volvemos a encontrar un excesivo tiempo al tema, que se extiende hasta los nueve minutos.

Tras un explosivo final que nos muestra que algo de Daft Punk queda, llega "Within", y todas nuestras esperanzas se vuelven a evaporar. Una soporífera balada en vocoder que, sin duda, se convertirá en el ejemplo perfecto de canción en la que le das al botón de "siguiente". No hay por donde cogerla.

"Instant Crush" cuenta con la colaboración de, nada más y nada menos, Julian Casablancas. Quién nos iba a decir que íbamos a oír al vocalista de The Strokes en un tema de Daft Punk... Pero la verdad es que no le queda nada mal, y más en la línea en que han situado la canción. Muy cercana a "Comedown Machine", el último trabajo de los neoyorquinos; elementos comunes como el falsete de Casablancas, el medio tiempo en el que se mueve el tema y el uso de sintes.

Pharrel Williams ha colaborado también en "Random Access Memories", concretamente en dos ocasiones, y son, precisamente los dos temas que nos ocupan ahora, el sexto y octavo corte. Tanto "Lose Yourself To Dance" como "Get Lucky" tienen claras reminiscencias de los años 70-80. Una línea que se mueve entre el disco y el funky (las comparaciones con Prince o el mísmisimo Michael Jackson no pueden faltar). El primero de ellos puede quizá acabar siendo excesivamente repetitivo pero vuelve a mostrar la parte más interesante del álbum. Del segundo poco puede decirse que no se haya dicho ya. Un tema pegadizo de principio a fin, que está triunfando en medio mundo (incluso en España ha logrado colocarse como el sencillo más vendido del país, un verdadero hito).

Entre medias de estos dos encontramos "Touch", un corte en el que colabora Paul Williams y que no le puede venir más al pelo, pues recuerda por completo a aquella película en la que él mismo participó, y dirigió Brian de Palma: sí, hablamos de "El Fantasma del Paraíso". Podríamos referirnos incluso a bandas sonoras de películas de Disney, ese ambiente que crean los vientos, el piano, los coros femeninos...

Con "Beyond" encontramos un inicio similar al final de "Touch", a modo de orquesta, para ir encaminándose hacia una melodía funky con unas voz que, de nuevo, se encuentra en vocoder. Un tema que pasa sin pena ni gloria por el disco, demasiado plano. Tras éste nos topamos con el instrumental "Motherboard" que abre con una marcada percusión a la que se le incorporan unos violines y lo que parece ser una flauta. Distintos efectos electrónicos alimentan el tema, pero aún así no consigue engancharnos por ningún lado, ni siquiera el final (algo más potente -no mucho más, la verdad-) arregla esto. Vuelve a quedarse en un "quiero y no puedo".

A falta de tres cortes encontramos un álbum muy irregular, con algunos momentos interesantes y otros más aburridos y planos. Pero conseguirán arreglar un poco este desaguisado con lo que resta de disco.

"Fragments Of Time", tema en el que toma parte el productor norteamericano Todd Edwards, se mueve en  un medio tiempo con unos geniales matices y una melodía, que aunque no huele por ningún lado a Daft Punk, logra convencernos. Incluso encontramos un solo de guitarra hacia la parte media de la canción.
Tras ésta llega "Doin´ It Right", tema en el que colabora Noah Lennox, más conocido como Panda Bear (miembro de Animal Collective), y efectivamente suena a la banda norteamericana. De nuevo abre una voz en vocoder (me cuesta recordar un tema del disco en el que Daft Punk no utilicen este recurso) a la que que se le une la de Panda Bear con una gran melodía a contratempo de fondo. Es de lo mejor del álbum pero aún así muestra la -permítaseme la licencia de decir- "poca chicha" que tiene el disco, le falta fuerza por todos lados, se desinfla.

"Contact" es todo, pero absolutamente todo, lo contrario a los casi setenta minutos que hemos escuchado anteriormente. Potente, con unas voces que nos transportan a otro planeta y una batería realmente tremenda, de lo más parecido a los anteriores trabajos de los franceses. A título personal me parece lo mejor de RAM, y si lo mejor es aquello totalmente opuesto a la docena de canciones restantes solo puede significar algo malo.

Como hemos dicho en un principio es un buen intento pero es un fallo de concepto. No consiste en volver al pasado haciendo exactamente lo mismo (da la sensación de haber escuchado algunos temas ya en otras ocasiones) sino tomar ciertos elementos que puedan parecer interesantes y añadirles el "sello Daft Punk" (si es que existe), se debe viajar al futuro utilizando el pasado. Sin pretender entender o saber más que ellos me parece obvio que no se ha enfocado de la manera correcta. Esto es simplemente una vuelta a un triste pasado, un disco muy lineal y aburrido por momentos, con temas que sobran como "Within" o "The Game Of Love", o de excesivo metraje como en "Giorgio by Moroder" o en "Lose Yourself To Dance".
Aún así también encontramos buenas canciones como "Instant Crush", "Give Live Back To Music", "Get Lucky" o "Contact", por lo que no se puede suspender bajo ningún concepto el álbum.



NOTA: 6,6


Al margen de todo esto me parece digno de estudio la absoluta variabilidad de notas que está recibiendo este disco. El 10 que le ha dado la NME o el 8,8 de Pitchfork hacen pensar en si realmente son notas objetivas (dentro por supuesto de la poca objetividad que puede entrañar una crítica de un álbum) o es algo más relacionado a propiciar una "buena venta" del álbum (a buen entendedor...).
No queremos profundizar mucho más en este tema pero la cosa tiene mucha miga...





viernes, 3 de mayo de 2013

Crítica: "Overgrown", de James Blake

James Blake firmó allá por el 2011 un interesante debut de título homónimo que mostraba la madurez de un joven de tan sólo 22 años. Empezaron a relacionarle con eso del "post-dubstep", etiqueta que le valió una importante polémica, pero, nada más lejos de la realidad.

Dos años después nos trae un disco, no tan largo y denso como el primero eso sí, pero bastante más completo y aún más maduro. Sigue sin renunciar a esos momentos cercanos al house sabiendo unirlos bien con otros más propios de R&B, del soul o del jazz. Esta vez el álbum sigue una línea más homogénea, mostrándonos también otras facetas nuevas como la colaboración con RZA (de Wu Tang Clan) en el tema "Take A Fall For Me" o el sorprendente y estupendo final de "Voyeur". Si hay una figura a la que parece que se ha unido esa es la de Antony Hegarty (de Antony and The Johnsons), la voz de James Blake, con un falsete espectral se torna melancólica, muchas veces rota, sintiendo realmente lo que interpreta y logrando traspasar cualquier barrera que separe su música con nosotros; todo ello unido a las notas que interpreta al piano (teclado, llámenlo como quieran) muestran un trabajo realmente magnífico, conmovedor: desde "DLM", pasado por "I Am Sold" y llegando hasta "Our Loves Come Back". 

Blake además muestra su fortaleza, su madurez y consciencia de lo que hace. A pesar de estar en el centro de todas las miradas, de ser el blanco fácil de la crítica por su extrema juventud ha sabido mostrar que no tiene problema en lidiar con esa "carga". El propio título lo dice, "Overgrown", demasiado grande para su edad, su rechazo a la fama, a ser una estrella, se demuestra también en que el álbum ha sido escrito, producido y grabado por él al completo; es una parte de él, una extensión de su cuerpo, cada mezcla, cada atmósfera creada, cada beat, ha sido compuesto, producido y grabado por él. Una auténtica peripecia y muestra del talento del londinense. La temática de los temas se centran, parte de tener ese componente de crítica al estrellato, en el amor, en la relación amorosa que ha tenido el artista durante los dos años.


“Overgrown” es el tema que da título al disco, una declaración de intenciones con eso de “I don´t wanna be a star / but a stone on the shore”,  la voz de Blake, con mucho reverb; comienza con una suave base de percusión y unas leves notas al teclado, pero todo ello va creciendo, poco a poco, hasta que se desata un remolino de sonido que, sutilmente, se vuelve a evaporar.

“I Am Sold” tiene esos toques soul que envuelven al disco. La voz de Blake toma diferentes dimensiones, oculta por momentos bajo las capas de sonido, otras más latente en forma de falsete y, por supuesto, mostrando su voz al desnudo.  Un sonido envolvente en el que destaca, a parte del piano, la percusión electrónica. Claramente se diferencian dos partes, una más íntima que ocupa los primeros 50 segundos y otra que toma una mayor dimensión mostrando una parte compositiva mucho más oscura de James.
Tras ésta, se da paso a “Life Around Here”, con una base de teclados ascendentes, una voz algo distorsionada por momentos, y una interesante melodía con elementos característicos del R&B, o incluso del blues a secas.

“Take A Fall For Me” es lo más rap que ha hecho James Blake nunca. La colaboración con RZA (de Wu Tang Clan) aporta algo nuevo a la discografía del intérprete británico, el rapero norteamericano domina el tema de principio a fin con unos coros femeninos de acompañamiento y, de vez en cuando, unos de Blake que repite eso de “You can't marry her…yet”.

“Retrograde” fue el primer tema que nos dejó escuchar como avance del disco. Fue una muestra de que, si el álbum seguía este cauce, nos esperaba algo grande. Y así ha sido.
Unos gorgoritos del propio Blake por detrás y un soberbio falsete inundan el tema que avanza incansable, crece a la vez que lo hace su base (base que acaba por recordar al “Love Like A Sunset” de Phoenix en ciertos momentos). “Retrograde” es soul, es jazz, es R&B, es el nuevo James Blake.

En el disco no sólo encontramos medios tiempos, “DLM” es la muestra de ello. Una preciosidad de tema que nos recuerda a Antony Hegarty, unos coros graves y otros más “angelicales” que nos hacen vislumbrar la evolución de Blake, muestra que ha olvidado polémicas estúpidas, etiquetas “post-dubstep” y que se muestra maduro, capaz de componer obras maestras como ésta.

Con dos colaboraciones ha contado el londinense en este segundo álbum, tras la de RZA también ha tenido ayuda de, nada más y nada menos, que Brian Eno en este“Digital Lion”. Palpable en esos beats y esa atmósfera electrónica cumbre de Eno.

Otro de los singles del disco ha sido “Voyeur”. Tema muy atractivo desde el principio, con un alto componente house y diferente a lo que realmente tiene lugar en “Overgrown”, un repetitivo “I don't mind, it was all me” compone la canción para concluir con un inesperado, interesantísimo y agitado final.
Nos acercamos a la conlusión del álbum pero aún le queda tiempo para seguir impresionándonos. La balada “To The Last” con una interesante melodía que contrasta bastante con la línea que sigue la voz de  Blake, que se muestra imponente en el final con un sonido de fondo que recuerda al mar, el graznido de las gaviotas…

Pero no nos puede mostrar una mejor manera de acabar. “Our Love Comes Back” vuelve a recordar la cálida y rota voz de Antony Hegarty. Con unos gorgoritos que muestran y narran más que muchas palabras. Una obra de arte que cierra una obra de arte.

Poco más se puede decir que no haya dicho ya de este disco. James Blake ha crecido, se ha mostrado enorme ante todo, se ha sacado de la manga; no, de la manga no, de su talento, un segundo álbum al que pocos, por no decir ninguno, “peros” se le puede poner.

NOTA: 9/10



martes, 30 de abril de 2013

Crítica: "Wondrous Bughouse", de Youth Lagoon

Youth Lagoon, el proyecto personal del jovencísimo (apenas 24 años) Trevor Powers, ya sorprendió a crítica y público cuando publicó, allá en 2011, "The Year Of Hibernation".
Su álbum de debut fue grabado por él mismo en su casa y, en poco más de treinta minutos de duración, mostró a un joven superdotado, capaz de crear unas misteriosas y majestuosas atmósferas, todo ello con una clara limitación de medios.

 Este "Wondrous Bughouse" conlleva una serie de cambios, cambios que son obvios por el simple hecho de que el disco ha sido grabado en estudio, hecho que irremediablemente altera el sonido (ni para bien ni para mal, simplemente cambia) que tenía "The Year Of Hibernation". Además se ha producido una liberación, Powers ha pasado de su habitación al mundo. Ha crecido.

Nos invita a dar un paseo por su mente, a descubrir cómo, a través de la imaginación, la reflexión y la introspección, nos muestra el mundo, lo que nos rodea; pero sobre todo lo que él ve. Muestra ante todo sus miedos, reflejados en temas universales como podemos ver en constantes referencias a la muerte ("sobre todos los cadáveres que más quisimos", "mientras mi cuerpo físico se está convirtiendo en mi tumba / el espíritu ha perdonado / la construcción en el cerebro", "esta dimensión y la siguiente, los vivos y los muertos"), al amor ( "dicen que el amor existe, entonces, ¿qué pasó con él?") o la vida ( "para saber que no van a volver a la vida / pero sí, en un instante").
Todo ello alimentado con unas esquizofrénicas atmósferas, cargadas de disonancias y efectos sonoros que nos transportan a su mente. Youth Lagoon recordará a Tame Impala, MGMT  y, por qué no decirlo, a Pink Floyd, y es que la psicodelia (patente en la portada del álbum) y el dream pop forman una parte muy importante del disco como podemos notar en cortes como "Daysiphobia" o "Pelican Man".

El disco abre con "Through Mind and Back", un tema completamente instrumental a modo de introducción para adentrarnos poco a poco en la visión de Powers; constantes disonancias y desafinaciones inundan nuestro oído, a modo de constante peligro, de que lo que hay ahí afuera no es agradable. 
"Mute" tiene un poderoso riff que se va entrelazando con la voz, con mucho reverb, de Trevor, así como con una "manicómica" melodía a la que se le van añadiendo cada vez más efectos que acaban haciendo de un simple riff, una densa y monumental pieza que se encuentra dentro de lo mejor del disco. 

Esta madurez que hemos apreciado en "Mute" contrasta con "Attic Doctor", con una melodía infantil que acaba siendo aterradora, y más diciendo cosas como "y voy a morir pronto / eso es lo que dicen cuando corrompí tu risa" o "el doctor esconde su risa / para decirnos que no podíamos tener hijos / para decirnos que no podíamos tener hijos".

Tras este sobresaliente inicio, la cosa no para de mejorar. "The Bath" profundiza aún más en la faceta introspectiva, es un tema pesado, denso (en el buen sentido de ambas palabras) contienen mucha carga y contínuas capas en las que la voz de Powers se funde con la no excesiva pero más palpable percusión, los agudos del teclado y las leves notas a la guitarra. 
Tras ésta llega "Pelican Man", un maravilloso tema con una letra que pone la piel de gallina ("Hay sangre en la alfombra /el sótano, el ático") y que crece a medida que lo hacen sus teclados y su batería, recuerda mucho al último trabajo de Tame Impala; en gran parte porque es de lo más rock del disco.

"Dropla" es lo más directo de ""Wondrous Bughouse", una melodía que junto a un susurrante Trevor va evolucionando. Desde un punto pop (por aplicarle un calificativo) nos va acercando a su terreno, la voz de Powers empieza a romperse, se resquebraja, esos "you will never die, you will never die..." no suenan igual de calmados que al principio, la música comienza a crecer, se inicia entonces una tormenta, se muestran los miedos, los temores, como si hubiéramos ido adentrándonos en la parte más oscura que él esconde. Tras mostrárnosla acaba regresando a la calma inicial con unas leves notas al teclado.

Pasando por la misteriosa "Sleep Paralysis" que a modo de nana macabra ("beso del asesino / beso que toma el aliento de todos los males...") da paso a "Third Dystopia". Ésta sigue con esa maravillosa instrumentación que inunda el álbum al completo, esas metafóricas y crípticas letras que, paradójicamente, reflejan claramente los pensamientos de Trevor. 

Se acerca el final de este estupendo disco, pero no pueden faltar joyas como "Raspberry Cane" o "Daisyphobia". La primera, con una optimista melodía, desarrollada por unos geniales teclados que van haciendo evolucionar el tema y haciéndole pasar por multitud de fases. La segunda, y último tema del álbum, es un corte prácticamente instrumental que cierra de una manera maravillosa el álbum. Si hubiera que sintetizar este ""Wondrous Bughouse" de alguna manera, sería con "Daysiphobia", esas melodías psicodélicas con regustos del dream pop, unos teclados infinitos capaces de recrear y de plasmar la imaginación, los pensamientos de Trevor en piezas musicales. 

Muy pocos "peros" se le pueden poner a este segundo disco de Youth Lagoon. Quizá el giro de timón que ha afrontado al abandonar su habitación y expresarse en algo más de cuatro paredes; aunque aún sigue viva esa introspección, ese aislamiento (por llamarlo de alguna manera), se ve que ha intentado abrirse mucho más. Esto no es un punto negativo sino simplemente algo que era necesario llevar a cabo como una evolución de su música y de él mismo. 

Sin duda alguna de lo mejor del año. 

NOTA: 8,9 / 10 



viernes, 26 de abril de 2013

Crítica: "Junip", de Junip



Junip, el grupo formado por José González (voz y guitarra), Elias Araya a la batería y Tobias Winterkorn a los teclados, publicó en 2010 su primer disco: "Fields". Tras las buenas críticas que recibió este primer trabajo ahora vuelven con álbum homónimo, un álbum que muestra la buena progresión que lleva el grupo, capaces de escribir auténticas joyas como veremos más adelante. A rasgos generales el álbum vive de los medios tiempos, alternando algunos de más calma con otros más "grandes", pero sobre todo destaca la instrumentación. Unas riquísimas melodías que nos llevan desde momentos más piscodélicos, hasta otros más cercanos a la bossa nova, con una tónica general más intimista. 

El disco abre con el primer single que nos mostraron, "Line Of Fire" es, sin lugar a dudas, uno de los mejores, si no el mejor, tema del disco. Con un muy trabajado estribillo y una estructura que, logrando sumirte desde el principio en esa atmósfera que se crea, va in crescendo apoyado realmente bien por la batería de Elias Araya y los teclados de Tobias Winterkorn. Una inmejorable manera de iniciar este "Junip". 

Sigue "Suddenly", un tema menos directo que el anterior; destaca el sintetizador al que se le sobrepone las notas de José González a la guitarra así como una suave batería de Elias. Un corte mucho más tranquilo y repetitivo.

"So Clear" es mucho más rico en cuanto a su música, con una imponente batería, unos vientos, incluso una guitarra eléctrica por momentos, que junto a un marcado estribillo nos dan paso a "Your Life Your Call". El otro single del disco muestra también una alta calidad, de nuevo con los graves sintes de Tobias de fondo que nos sumergen en ese ambiente que González con su peculiar voz y, en este tema en concreto, el falsete que utiliza, acaba de transmitirnos. El pegadizo estribillo, "It's your life, it's your call / Stand up or enjoy your fall", encumbra al tema en el disco. 

"Villain", tema de dos minutos prácticamente instrumental, deja claro desde el principio todas sus intenciones. Una potente base de batería a la que se le van uniendo elementos como un sucio sintetizador y un sencillo, pero muy efectivo, riff de guitarra. Apenas unas frases de González por medio. 

Hemos sobrepasado la primera mitad -muy notable- del disco. El sexto tema es "Walking Lightly", un corte en el que, si antes ya primaba la música sobre las letras (obviando los dos singles) ahora aún más. Repitiendo prácticamente lo mismo durante los casi seis minutos de duración, "Walking Lightly" pasa por muchas fases, momentos más psicodélicos, otros con incluso toques orientales; para concluir en alto con los tres miembros a la voz. 

Otro de los breves temas es "Head First", con menos de tres minutos de duración, abre con un interesante riff de guitarra que se va acompañando de los efectos electrónicos que aporta Winterkorn, a la vez José González va abriendo e iluminando el tema con la letra, al mismo tiempo que lo encamina a su final. 
Con "Baton" notamos la influencia también del género bossa nova, apenas hay acompañamiento musical, la voz de José González se encuentra en varios momentos desnuda, únicamente con una levísima percusión, en otros instantes un silbido acompaña a la simple instrumentación. Una muestra más de los diferentes recursos que tienen el grupo sueco. 

Nada que ver tiene "Beginnins"; mucho más oscura desde el principio, la voz de González con mucho reverb alterna momentos realmente misteriosos y tranquilos con unos más potentes y rabiosos, en los que la batería suena enorme. La canción es un estado de calma inestable, esa calma que en cualquier momento puede desaparecer y ocurrir algo que no te esperabas. Gran tema. 

"After All Is Said And Done", es el décimo tema y cierra el segundo disco de este trío sueco de una manera relajada. Sin ningún sobresalto por el camino, unos susurros de José, pequeñas notas a la guitarra y al teclado (apenas percusión) son suficientes para desarrollar este tema de casi seis minutos.

Un notable álbum que mejora incluso al primer disco, "Fields", y que muestra que son capaces de auténticas obras maestras como "Line Of Fire" que, sin exagerar, seguro estará entre las mejores canciones del año. El otro single, "Your Life Your Call" magnífico también. Cierto es que el resto del álbum no está al mismo nivel que los dos sencillos (de ser así estaríamos hablando del mejor disco del año) pero no son mediocres, para nada. Puede que muchos temas del álbum vivan a la sombra pero muestran la gran calidad que atesoran José González, Elias Araya y Tobias Winterkorn. 

NOTA: 7,9/10

martes, 16 de abril de 2013

Crítica de Discos: "Bankrupt!", de Phoenix

Los franceses Phoenix lanzaron su anterior disco hace ya cuatro años. "Wolfgang Amadeus Phoenix" les hizo dar un paso de gigante en su música y, sobre todo, en su reconocimiento mundial. Auténticos hits como "Lisztomania", "1901", "Rome", "Lasso"... no encontramos ningún mal tema, ninguno que sobre. Las dos partes de "Love Like A Sunset" (quizá lo que más pudiera disgustar) no hacen más que encumbrar al álbum como uno de los mejores del pop-rock de los últimos años. Tras girar con este disco,  desaparecieron. En alguna ocasión (apenas una o dos veces) ofrecieron algún detalle del nuevo disco, tales como que se olvidarían de las cajas de ritmos, que sería un disco más conceptual y que sopesaban la idea de trabajar con un coro. Finalmente y tras tanto secretismo anunciaron que su nuevo álbum se titularía "Bankrupt!" y se publicaría el 22 abril. 

"Bankrupt!" es, hasta la fecha, el disco más electrónico de los franceses, aún quedan atisbos de esos temas tan funk como "If I Ever Feel Better", "Funky Squaredance" o "Run Run Run". Ellos mismos han afirmado que han experimentado mucho con los sintetizadores, con teclados vintage que, a la larga, han marcado el sonido del álbum. Este quinto larga duración de los franceses quizá es el más crítico, las letras hablan de la corrupción, la comercialización; una crítica social encerrada en esos poderosos y bailables ritmos que encontramos. Pero por supuesto sin olvidar los temas como las relaciones o, más concretamente el miedo a éstas. 

El disco abre con "Entertainment", el único single que nos han mostrado de momento. Al principio esos ritmos orientales no parecían convencer, pero es un hit, un rompepistas. A medida que avanzan las escuchas nos damos cuenta que es un tema bien elegido como single; no porque resuma bien el contenido del disco (no será lo que encontremos por norma general en éste) sino porque el estribillo acaba haciéndonos reconocer que no anda lejos (sin llegar) al nivel de los sencillos de "Wolfgang Amadeus Phoenix". 

En el segundo espacio nos encontramos con "The Real Thing". Un corte más plano, y mucho menos directo que el anterior. Un medio tiempo con muchos matices electrónicos que iremos descubriendo a medida que vamos desgranando el tema. Por supuesto el uso de sintetizadores es constante, al igual que lo será en todos los cortes. Quizá sea de los más prescindibles del disco. 

No sobra para nada "SOS In Bel Air". Engancha desde el principio, en ningún momento pierde el ritmo, pasa por varios puntos (más altos, más bajos) para acabar desembocando en un imponente "Put my name on your list SOS in Bel Air!" y en unas ganas irrefrenables de bailar. Observamos por momentos que Phoenix no han perdido esos toques funky de los primeros discos y esas pegadizas letras y melodías que coparon sobre todo el último álbum. 
Esto también lo observamos con "Trying To Be Cool", el propio nombre lo dice todo. Un corte muy "disco", que va in crescendo hasta llegar a toda una declaración de intenciones: "Cool, I´m just trying to be cool, and  it´s all because of you". Y hasta aquí llega la primera parte, bastante notable, de "Bankrupt!". 

Y es precisamente la canción que da título al disco la que ejerce de unión (o de separación, según se mire). 
Como ellos mismos han afirmado fue el primer tema que comenzaron a componer para este nuevo disco y el último en terminar, todo el álbum gira en torno a este corte.
Sin lugar a dudas es la "Love Like A Sunset" de "Bankrupt!". De los casi siete minutos que dura el tema, casi cinco son instrumentales y construídos prácticamente a base de sintes. Tras un remolino de sonido que va evolucionando poco a poco hasta crear una atmósfera totalmente electrónica parece que vemos la luz. Un sonido mucho más positivo trae consigo la voz de Thomas Mars y una guitarra acústica. La letra no para de recordarnos "Justice done", es decir, se ha hecho justicia. Una críptica letra que hace referencia al individualismo, la venganza, la (corrupta) riqueza... De lo mejor sin lugar a dudas del LP. 

"Drakkar Noir" sigue la esencia de "Trying To Be Cool" y "SOS in Bel Air" con un marcado y  potente estribillo, un tema directo y 100% bailable. Un sintetizador une directamente con el siguiente tema, "Chloroform". Este, bastante lineal, medio tiempo, juega de nuevo con sintetizadores así como con la voz de Thomas Mars de la que aún no hemos dicho nada pero que, como siempre, utiliza ese extremo falsete del que parece que ya no se desprenderá.

En "Don´t" destaca la potente batería que, en directo seguirá llevando el carismático Thomas Hedlund. En la letra vemos reflejado el temor, el miedo a las relaciones, bastante irónico por otra parte ya que es conocida su relación con la directora Sofia Coppola con la que tiene dos hijos. Con "Bourgeois" nos acercamos al final del disco, la novena pista avanza poco a poco hasta llegar al largo estribillo "Bourgeois, why would you care for more?/They give you almost everything/You believed almost anything...", aquí apreciamos más esa crítica social, una sociedad que pide más y más teniendo todo lo necesario. 

Por último llega "Oblique City", tema que de nuevo critica el culto a iconos como Coca-Cola: "Oblique city credentials /It's everything that I've ever known/Coca-Colas, Rosetta Stone". Un final con una canción bastante animada pero que no llega realmente a calar del todo, quizá porque no tiene un estribillo como tal. Puede que hubiera encajado mejor como final una más calmada como "Bourgeois" o "Bankrupt!". 

En resumen aceptamos este nuevo disco de Phoenix aunque con "peros". ¿Es más conceptual? No lo creo. ¿Han innovado su sonido? Sí, encontramos cosas y elementos nuevos que no habíamos escuchado antes en su música, temas como "Bourgeois" por ejemplo. Pero la verdad y aunque en un principio no lo parezca, han seguido la línea de su anterior y más laureado disco "Wolfgang Amadeus Phoenix" pero sin llegar al nivel de éste. Hay canciones de esas que acabas pasándote, cosa que con el otro álbum no icurría. Aún así y con todo esto un notable disco de los franceses que se une a su, también notable, discografía. 

NOTA: 7,4/10


viernes, 5 de abril de 2013

Crítica: "Shaking The Habitual", de The Knife

Enfrentarse a un disco de The Knife es complicado, pero a la vez una delicia poder hacerlo. Tras su "experimento" "Tomorrow, In A Year"  la ópera electrónica que escribieron para una adaptación de "La Evolución de las Especies", de Darwin, y su poco calado entre sus fans (para qué nos vamos a engañar, la música del dúo sueco es poco accesible y más aún si no los has escuchado nunca), las ganas de nuevo material eran máximas. No sabíamos si los hermanos Karin y Olof seguirían los pasos de sus discos más pop y bailables como fueron "Deep Cuts" o "Silent Shout", si se encaminarían hacia el sobresaliente disco de Karin en solitario (como Fever Ray y con el mismo título, "Fever Ray") o si seguirían experimentando y ahondando en la faceta menos accesible como fue "Tomorrow, In A Year" y está claro que se han encaminado hacia la última, con pequeñas excepciones como "A Tooth For An Eye", "Without You My Life Would Be Boring" y "Networking" que aún conservan esos ritmos bailables.

Para criticar correctamente "Shaking The Habitual" debemos preguntarnos antes de todo: ¿qué es una canción? Parece una pregunta absurda pero realmente podríamos tirar este trabajo por la borda de tener en nuestra cabeza una definición u otra. ¿Realmente una canción debe tener una estructura o unas pautas? ¿Debe estar regida por unas normas o unos límites? La respuesta es, rotundamente, no. Pero entonces, ¿qué es una canción? ¿Todo puede considerarse una canción? La música es arte, pero ¿toda la música es arte? Podríamos definir el arte como "cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros..."  por tanto analizaremos este disco en la medida en que nos haga recibir unas emociones o unas ideas a través de la música y de las letras que en él estén presentes. Una canción no es ni más ni menos que una manera de expresarse tomando como materiales sonidos y/o palabras, sean más o menos agradables (¿la realidad puede ser desagradable no?) y con ello nos traten de hacer llegar una idea. Una idea que cada uno puede recibir de una manera u otra.

El título del álbum es muy ilustrativo también, "Shaking The Habitual" que en castellano vendría a ser algo así como "sacudiendo lo habitual", podríamos perfectamente relacionarlo con una crítica a lo comercial, a lo "habitual" que se escucha, un manifiesto a no venderse, a no vivir por y para las discográficas, una lucha en contra de la perversión que crea el dinero.

Todo esto viene bien reflejado en un manifiesto- poesía que publicaron hace poco con motivo del disco, podéis leerlo aquí.

Con esta extensa introducción ahondemos en materia y discutamos el disco como tal.

Comenzamos con "A Tooth For An Eye", este tema que abre el álbum fue el segundo adelanto que pudimos oír, con unos marcados ritmos tribales se convierte en uno de los temas más bailables (de los pocos) y con más reminiscencias del pasado de todo el disco. Sin apenas descanso pasamos al primer corte que nos dejaron oír, sí, hablamos de "Full Of Fire". Con una cargada crítica al machismo y un apoyo hacia lesbianismo, el travestismo y la androginia, que también podemos ver en el videoclip. De lo poco del álbum con un marcado estribillo: "When you’re full of fire/what’s the object of your desire?", la música muy agresiva y la voz de Karin por momentos potentemente distorsionada, un sonido que realmente crea una atmósfera terrorífica.

"A Cherry On Top" tiene unos cuatro primeros minutos suaves, tranquilos, sin demasiados sobresaltos pero a partir de ahí, aparecen y se continúan unos estridentes agudos a los que acompaña la voz de Karin, un tema sobrecogedor que nos comienza a transportar a esos mundos extraños, a ese universo paralelo en el que, aunque no nos sentimos cómodos, nos agrada ese misterio que crean con su música. No sigue una estructura lineal, avanza intermitentemente, el tema parece estar dividido en tres partes dentro del mismo.

Sin embargo "Without You My Life Would Be Boring" nos regresa los ritmos tribales y unas desafinadas flautas que dominan todo el tema. La voz de Karin, de nuevo con muchos efectos de distorsión, se utiliza como un instrumento más.  Tras ésta llega la épica "Wrap Your Arms Around Me", desde el principio con una base musical demoledora y una percusión imponente, Karin logra conmovernos con eso de "Will you remind me?, wrap your arms around me..."

Nos topamos con uno de los dos interludios (ambos intrumentales) que hay. "Crake", crea durante apenas 54 segundos una auténtica sensación de angustia ,con unos tremendos agudos, de que algo malo ocurre.
"Old Dreams Wating To Be Realized" no aparecerá en la versión CD. Sus más de 19 minutos  instrumentales llaman poco a su escucha y antes de hacerlo no sabemos qué nos encontraremos, si una obra magna o el coñazo del siglo. Y ni una ni otra. Tras haber degustado varias veces el tema comprobamos que se debe hacer (al igual que todo el disco) sin ningún ruido externo y con un volumen "considerable", preferiblemente con cascos y depositando los cinco sentidos. Captaremos mucho mejor todos los detalles de este larguísmo corte y descubriremos lo hipnótico que es, cosa que al principio no parecía.
Parece que al fin captamos el sentido del álbum o que, al menos, hemos entrado en él.

"Ranging Lung" se convierte en uno de los mejores cortes. Tras comenzar insinuante, con unos "And that’s why it hurts / Is it a difference? / It’s raging now /An indifference / Oh difference / And an indifference would make" Karin consigue elevar el tema para que después Olof (recordad que es quien se encarga de la música, así como su hermana de las letras) continúe ese in crescendo para acabar diluyéndose todo con unos susurros.

El siguiente tema que llega es "Networking", una especie de germen de "Full Of Fire" ya que guarda un cierto parecido a éste. Este corte sin letra, usando voces solo como efectos instrumentales es igual de agresivo y misterioso aunque más veloz y bailable. Podemos apreciar por detrás en ocasiones unos ritmos con un marcado carácter oriental.

"Oryx" es el otro interludio irritante que encontramos en el camino, poco más de medio minuto chirriante que da paso a "Stay Out Here" (co-escrita junto a Shannon Funchess -de la banda Light Asylum- y la artista visual Emily Roysdon), tema mucho más "machacón" por momentos, con una base muy grave con muchísimas capas encima y de las que se va desprendiendo por momentos para volver a incorporarlas en otros.

"Fracking Fluid Injection" es de lo más desconcertante (y eso que hay bastante temas que podrían entrar en esta definición) del ábum. Demasiado irritante, diez minutos prácticamente calcados con unos horribles agudos, sin base musical ni letra se hace desagradable por completo. No sabemos que nos quieren decir, se repite continuamente lo mismo. El mayor  "pero" del disco. Indefendible.

Y llegamos al final. "Ready To Lose" comienza con una base grave a la que se le une una percusión electrónica, la voz de Karin, y una multitud de efectos que van engrandeciendo al tema poco a poco hasta desembocar en un auténtico remolino en el que sin darnos cuenta estamos dentro. Gran final.

Muchas veces no sólo hay que calificar un sonido, un conjunto de canciones; pues de ser así el disco no pasaría del siete. El arrojo para hacer lo que han hecho en estos tiempos que corren, un disco que puede quedar en el olvido o ser de lo mejor incluso de la década, porque los grandes trabajos definen una época, y éste lo hace. Los mejores trabajos reflejan y representan unos ideales, los ideales de la igualdad, la libertad, la corrupción que crea el dinero y todo ello a través de la música, sin muchas palabras. Las pocas letras que hay se impregnan de metáforas, de una poesía abstracta, misteriosa, que juega un gran papel acompañando a la potente parte instrumental. Puede que muchos fans de The Knife que esperaban temas como "You Take My Breath Away", "You Make Me Like Charity" o sus más conocidos "Heartbeats"o "Pass This On", aborrezcan el disco, normal. Todo depende de qué te esperes de este "Shaking The Habitual". ¿Mi consejo? No te esperes nada.

NOTA: 8,6/10

lunes, 25 de marzo de 2013

Crítica: "Comedown Machine", de The Strokes

El esperado quinto trabajo de The Strokes, tras el, según pasa el tiempo, cada vez más aceptable "Angles" se llama "Comedown Machine" y quizá sea un poco eso, una máquina que va a menos, una máquina en la que decrece el ritmo. Es importante recalcar que los que aún esperáis que Casablancas y compañía hagan un un "Is This It? vol.2" os rindáis. Han pasado más de doce años y si no lo han hecho ya, no lo volverán a hacer. Todas las bandas deben buscar una vía de salida, nuevos sonidos y caminos por lo que orientarse, les guste a sus seguidores o no.

El falsete de Julian, muy comentado por ejemplo en el primer avance "One Way Trigger", es constante en la mayoría de los temas. Es necesario aislarlo, sin pensar en cómo era la voz en "Someday" o en "Juicebox", una vez que hemos asimilado esto, no nos resultará extraño durante el trayecto del álbum. Este falsete ayuda en los momentos más "dream pop" del disco (que son bastantes) así como realza el estilo ochentero de los cortes, que es apoyado también por Albert Hammond Jr. al teclado. 

Si hablábamos de que "Angles" se perdía en la excesiva heterogeneidad, en "Comedown Machine", aunque parezca que le ocurre lo mismo, los temas tienen un hilo conductor, un factor común como es el estilo 80´s, una vuelta a esa época. Si decíamos que "Comedown Machine" podía significar literalmente "maquina que va a menos" también puede ser entendido como "industria/producción que va a menos", es decir, una crítica a cierta música actual y por tanto el deseo de volver al sonido de unos años más dorados, como eran esos años 80. 

Abre el disco con "Tap Out" con un principio marcado por unas duras guitarras que no mostrará el verdadero sonido ni del resto del tema ni del álbum. Es un perfecto ejemplo del LP, un medio tiempo, falsete de Julian, un ritmo funky por momentos que puede recordar a Phoenix. Tras ella llega "All The Time", el segundo adelanto que nos mostraron y el primer single de "Comedown Machine" (con un vídeo compuesto por imágenes de la formación  recopilando sus mejores momentos). Es un tema 100% Strokes, guitarras marcadas, estribillo pegadizo (quizá demasiado simple en este caso) pero que parece que no logró calar, aún así de la manera en la que lo han situado en el disco gana enteros. Más de lo mismo ocurre con "One Way Trigger", el primer y controvertido avance que ofrecieron los neoyorquinos con un, demasiado marcado, teclado y un falsete hasta no poder más de Julian. Igualmente no es de lo peor, y visto en conjunto con el álbum es un auténtico soplo de aire fresco. Quién diría que íbamos a acabar aceptando este tema...

En "Welcome To Japan" demuestran que estos ritmos funk, este estilo menos agresivo y con Casablancas dando el 50% ha llegado para quedarse. En este tema los agudos en la voz brillan por su ausencia (únicamente aparecen en momentos muy puntuales) y reina un pegadizo estribillo: "Come here and go get with me/I wanna see you Wednesday/Come on, come on, come over/Take it off your shoulder..."

Sin embargo aún quedan resquicios de lo que fueron esos Strokes que a golpe de guitarrazo nos hacían saltar, incluso Julian forzaba la voz, el más claro ejemplo es este "50/50". Mucha distorsión, mucho más rockero y agresivo, con aires que nos recuerdan a "Juicebox". De lo mejor de "Comedown Machine" y de lo poco que convencerá a esos que esperaban a los antiguos Strokes.

Tras éste llega "80´s Comedown Machine", prácticamente de título homónimo, es una balada en la que no hay grandes sobresaltos durante los alrededor de cuatro minutos de duración lo que puede llegar a hacer que resulte quizá demasiado plano. Con un aire a Beach House se podría decir, incluso, la voz permanece como apoyo a una música que se mueve bastante hacia una dirección muy cercana al dream pop. "Slow Animals" es un tema que comienza suave para ir ganando intensidad poco a poco y con uno de los mínimos  solos de guitarra que tiene el disco (han realizado ellos mismos una versión más acelerada de este tema). 

"Chances" comienza con un falsete de Julian que inmediatamente recuerda al de Bono (U2). Es una balada con, de nuevo, elementos más propios del dream pop. Poco durará este descanso pues pasaremos a "Partners In Crime" en el que priman unas guitarras más agresivas; un tema mucho más bailable y rockero; algo que continúa con "Happy Endings", el décimo y penúltimo tema tiene un gran estribillo y de nuevo notamos el excelente trabajo de Hammond y Valensi, quizá le falte ese punto más macarra pero es uno de los mejores momentos del disco. 

Llegamos al final y si creemos que ya lo hemos visto todo nos equivocamos, y mucho. Múltiples capas al teclado de Hammond Jr. y una voz débil de Julian son los máximos exponentes de "Call It Fate Call It Karma", aunque puedan parecer los defectos no es así. Un cierre inusual pero que junto a "50/50" se muestra como lo mejor de "Comedown Machine", una canción para decir aquello de rememorando a "Casablanca": "Tócala otra vez Albert Hammond Jr., tócala otra vez..."

Es un disco con cortes interesantes, que, como era de esperar, no podemos comparar con "Is This It?" , "Room On Fire" o "First Impressions Of Earth" por el mero hecho de que no tienen nada que ver.  Sin embargo sí podemos decir que es más completo que "Angles" por el hecho de profundizar más en un estilo y aportando cosas completamente nuevas como ese punto "dream" que le han dado a varias canciones y un falsete de Julian con el que, tras aceptarlo, no vemos con malos ojos. Veremos de todas formas si salen a girar o no con el disco, cosa que no es muy segura y ,de ser así, si han conseguido que Julian no acabe durmiendo a su público pues, si ya lo hacía en los últimos tiempos con temas mucho más rockeros ahora con por ejemplo "Call It Fate Call It Karma" no sabemos qué podrá pasar...

Nota: 7,6/10


sábado, 23 de marzo de 2013

Crítica: "The Golden Age", de Woodkid

Yoann Lemoine, más conocido como Woodkid es una de esas personas que podría haber vivido en el Renacimiento italiano. Un pintor, escultor, inventor, arquitecto, botánico, científico, escritor, filósofo, ingeniero, músico, poeta y urbanista como Da Vinci o Rafael. Y es que puede que suene muy disparatada y exagerada esta comparación pero ha sido ilustrador, director de cine, fotógrafo profesional, escultor, pintor... pero si realmente debemos agradecerle su aportación es por sus espectaculares videoclips. Ha trabajado para, por ejemplo, Lana del Rey y Katy Perry, y ha sido multipremiado en esta categoría. Pero sin lugar a dudas, los mejores vídeos (en los que reina el blanco y negro, las milimetradas imágenes, el detallismo extremo...) se los guarda para sus canciones.

Ahora se ha embarcado en su proyecto personal y, tras su notable EP "Iron", nos presenta su primer larga duración: "The Golden Age". En todo el disco pretende combinar ritmos más propios del blues y del jazz con unas potentes percusiones tribales, así como unos vientos que dotan a la mayoría de los catorce temas que forman el disco de un tono realmente épico. La voz de Lemoine es grave y tosca, sin excentricidades ni alardes dejando mucho protagonismo a la música que es la que realmente lleva el peso de los temas con una gran cantidad de instrumentos, aún así aporta a cada corte esa melancolía que inunda cada nota que interpreta.

Abre el disco "The Golden Age", de título homónimo al propio álbum, comienza tan sólo con la voz de Yoann y un piano para irse abriendo paso a base de violines, instrumentos de viento y una imponente percusión. El final, en el que se van diluyendo los sonidos, ilustra a la perfección todo lo que ha ido sucediendo durante los casi cuatro minutos de duración: "The golden age is over..." acaba diciendo.

"Run Boy Run" ya habíamos podido escucharlo antes de la publicación del LP y de nuevo nos sumerge en la épica: tambores, palmas y gritos anuncian batalla. Con un impresionante videoclip este gran tema suena aún mejor. Continúa con "The Great Escape", alejándose un poco de la dinámica de los anteriores cortes nos sorprende con momentos en los que la música entrecortada aporta un punto muy interesante a la canción, para acabar de nuevo con una serie de trompetas y violines y concluir en alto.

"Boat Song" es un tema lento, quizá demasiado plano, en el que el piano se mantiene como único acompañamiento excepto por unos minúsculos efectos electrónicos y unos, más llamativos, vientos.
El adelanto que nos ofreció Woodkid (junto con "Run Boy Run") fue este "I Love You", en el que de nuevo la percusión se hace con el dominio del tema mientras la voz de Lemoine va creciendo hasta llegar a un poderoso estribillo que se va entrelazando con unos violines y unos toques de campana (a destacar también el videoclip del tema)

"The Shore" tiene una alegre melodía de piano que se contrapone a la triste voz del cantante francés y a los enigmáticos violines que van in crescendo hacia un desenlace realmente enorme. "Ghost Lights" va avanzando a paso de romper cristales (es necesario escucharla para entenderlo), de nuevo el tema crece, se vuelve gigante, las trompetas, los violines, la percusión, todo ayuda, todo crea una armonía junto a Lemoine.
El octavo corte llega de la mano de "Shadows", un tema completamente instrumental que habla por sí solo. Una verdadera obra maestra.

"Stabat Mater" impone durante los menos de tres minutos de duración que posee, pero son suficientes para sucumbir y sentirnos ínfimos ante la grandeza de la orquesta, notarnos minúsculos ante tal magnitud de instrumentos.

"Conquest Of Spaces" navega entre la épica y el misterio y nos da paso a "Falling", cuarenta y tres segundos de tensión que incluye unos estridentes agudos que crean una turbia atmósfera. Inmediatamente desaparece esa sensación con "Where I Live", otra vez vemos como de unas meras notas de piano nos va engullendo un mar de instrumentos, de sonidos y de matices.

Acertadamente nos encontramos con "Iron", presente en su anterior "EP", del mismo título, fue junto al realmente increíble videoclip que acompañaba al tema su mejor carta de presentación posible. Una llamada a la batalla, a la épica.
Llegamos al final del disco con "The Other Side", con unos tambores llamativos, de nuevo un potente acompañamiento instrumental que incluye unos coros masculinos finales que nos hace realmente quedar más que satisfechos con el primer trabajo largo de Woodkid.

Es un disco muy interesante, con una increíble proyección y que, de saberlo llevar bien al directo (realmente si fuera viable una orquesta en su gira estaríamos ante una auténtica obra de arte, pero parece que ser que deberemos conformarnos con algo más pequeñito desluciendo bastante este trabajo mayúsculo).
Yoann Lemoine ha sabido unir elementos del blues y del jazz (aunque no lo parezca) con la música clásica y la épica que rezuman sus canciones. Un inconformista que nos deja un debut con muy pocos "peros". Quizá los propios "pros" son los "contras" y se exceda con esa grandeza pero desde luego un más que notable álbum.

Nota: 8,4/10



sábado, 16 de marzo de 2013

Críticas de Discos: "De Ti Sin Mí / De Mí Sin Ti", de Delafé y Las Flores Azules


Muchas veces no importa tanto cómo sean las cosas sino como se vean, desde qué perspectiva o ángulo 
 apreciemos algo. Ver el vaso medio lleno o medio vacío, ver una u otra cara de la moneda, el ying y el yang... Esto es lo que han querido mostrarnos, en relación a la música, con su nuevo disco Delafé y Las Flores Azules. "De Ti Sin Mí / De Mí Sin Ti" es un doble disco que se compone de 22 temas, sin embargo, tiene 11 letras diferentes, y no 22 cómo sería normal. Es decir, por ejemplo la primera canción del primer disco ("Volvemos A Empezar De Cero") tiene la misma letra que la primera canción del segundo disco ("Tesoro") pero diferente música, cadencia y ritmo. A partir de este "experimento", se muestra como a pesar de decir lo mismo con palabras la música aporta una dimensión totalmente diferente a cada tema.

Muchas de las canciones giran en torno a la pérdida del padre de Oscar D´Aniello y las consecuencias de ello, ese "echar de menos" colman las letras (En "Cielo" y en "De Ti Sin Mí", y en sus "canciones espejo" se aprecia bien). Es curioso como, aunque se tome un tema así como elemento principal, la primera parte del disco es muy luminosa y alegre; la segunda por el contrario tiende a la oscuridad y a las sombras.

Además ha habido múltiples colaboraciones, Antonio Luque (Sr. Chinarro),  Nacho Vegas, Pablo Errea de Edwin Moses, Dani Vega de Mishima o Esteban Perles de Bigott han estado presentes en este cuarto disco de los barceloneses (si contamos los dos anteriores como Facto Delafé y Las Flores Azules).

Por tanto la crítica a este disco no es una crítica fácil, quizá pueda ser aún más subjetiva que nunca. 

Es complicado mantener el nivel durante 22 temas (tanto si son ellos como si es Bowie), y más si uno de cada dos temas tiene la misma letra. Aún así estamos ante un disco notable, cierto es que algunas canciones pueden llegar a no convencer (las mínimas) pero encontramos muchas que son, como poco, notables.

A destacar el tema que abre el doble álbum, "Volvemos A Empezar De Cero", con acompañamiento de piano incluido. A partir del segundo corte "Intento" ya apreciamos la parte más luminosa, musicalmente hablando, del disco (que corresponde a los 11 primeros temas). En "De Ti Sin Mí", que fue el corte utilizado como adelanto, cabe destacar los sintetizadores y violines finales.

En "Qué Sentido Tendría" y su principio hace que parezca que nos hemos transportado a la "zona sucia" de Nacho Vegas, su inconfundible voz le aporta un punto extra al disco. "Cielo" y su emotiva letra en honor al padre de Oscar, y la colaboración de Antonio Luque en "Portugal", aspectos a destacar también. 

El undécimo tema, y por tanto el que concluye la primera parte es la divertida "Copatropadiscokeshimonasteterfimasterdial" (no es que me haya vuelto loco, se titula así).

Al comenzar segunda mitad ya nos damos cuenta que van a predominar unas atmósferas mucho más misteriosas y oscuras, abre "Tesoro", la voz de Helena Miquel y ese toque dream pop que tiene la canción nos puede recordar a Beach House. El reflejo de "De Ti Sin Mí", es decir, "De Mí Sin Ti" comienza con un riff de guitarra más marcado y una melodía que nos envuelve para no soltarnos. 

"Verde" comienza a golpe de batería y guitarra para diluirse poco a poco hacia unos sintetizadores que junto a la voz de Helena y esa letra hace que sea, sin duda alguna, de lo mejor del disco. "No Hay Cruz Que No Brille A La Luz" es magnífica también, Oscar, acompañado por un piano, nos pone los pelos de punta. Tras "Los Días En Globo" y la ligera y afable "Vacaciones De Amar", a modo de isla idílica, nos encaminamos al final.  

Tras bastante más de una hora llega el punto que concluye el disco, "Fiesta" no es quizá el mejor final para el álbum pero aún así cierra éste con una pieza casi instrumental (la voz es empleada como instrumento más que nunca) y con distorsión vocal incluidas.

Nota: 7,4/10



miércoles, 27 de febrero de 2013

Críticas de Discos: "Enhorabuena a los Cuatro" de Sr. Chinarro


"Enhorabuena a los Cuatro" ha sido grabado en el Red Bull Studio de Madrid, producido por Marc Greenwood y bajo el sello Mushroom Pillow.

Antonio Luque sigue haciendo buenos discos y ya van unos cuantos. En poco más de dos años ha sacado "Presidente", "Menos Samba" y ahora "Enhorabuena a los Cuatro". El primero estuvo marcado por unos ritmos y melodías mucho más asequibles, en general más optimistas, y unas letras menos crípticas. Fue bastante criticado pero cortes como "Babieca", "María de las Nieves" o "Una Frase Socorrida" demostraron que el álbum no era un fracaso (ni mucho menos).

Poco después llegó "Menos Samba", un disco con nada más y nada menos que diecinueve canciones en las que trataba en su mayoría la (mala) situación política y social del país con la que tan concienciado está el señor Antonio Luque.

Ahora nos llega "Enhorabuena a los Cuatro", más apegado al optimismo y ligereza de "Presidente", con varias canciones de tinte más rock pero con su habitual sello, marcado por su costumbrismo, sus juegos de palabras, dobles sentidos y buenas letras que caracterizan al sevillano.

Este nuevo disco destaca además por las colaboraciones. Artistas como Zahara, Annie B Sweet, Pau Roca (La Habitación Roja), Guille Mostaza (Ellos), Alfonso Luna (Tachenko) y Ana Naranjo (Linda Mirada), no tanto como protagonistas sino más bien como apoyo en los coros y voces, han participado en el decimocuarto disco de Sr. Chinarro.

Vayamos corte a corte.
Sorprende el inicio, "Destino Turístico" es bastante sucia, con bastante tralla tanto de la guitarra como del bajo y la batería. No refleja lo que encontraremos a continuación en materia de sonido pero sí en cuanto a temática: personal y amorosa.  Uno de los mejores temas del disco, con un "se nota que tú crees en el destino, el destino turístico..." muy pegadizo.

Notamos la gran diferencia al comenzar "Mañana, Tarde y Noche", mucho más acústica, tema que habla de la lujuria y de la pasión: "Por la mañana, en la tarde y de noche, tres veces al día, ¡y venga otra vez!", otro gran tema del álbum que enlaza con "Mal de la Cabeza" una especie de ranchera con gritos de mariachis incluídos que pasa sin pena ni gloria y de puntillas durante los dos minutos que dura.

Con el cuarto corte, "Rechace Imitaciones", de nuevo vuelve la faceta más rock y eléctrica de Chinarro aderezada con unos bonitos violines durante el estribillo ("Rechace imitaciones por favor") y el final del tema.
"La Buena" es un tema con una alegre melodía, incluye unos "parapa parapa", que va creciendo hasta desembocar en en una potente batería, tras la que encontramos el corte que adelantó. "Más Grande que Barcelona" ha sido el primer single del disco y lleva bien ese peso, a medida que avanzan las escuchas funciona mejor ese "esto es más grande que Barcelona o Valencia", y sí, aún más grande.

Con "Tu Amigo Especial", "Las Fuerzas de la Naturaleza" y "Stella Maris" llegan tres temas muy breves y muy pop, a destacar los ritmos tropicales de la segunda así como las trompetas y coros del tema que es "Stella Maris", que logra engancharte con ese "como ejemplo de lo recto, de lo que está bien de veras, hoy miro en Internet lo sencillo que eso era..."
 Llega "Solo Shakespeare", esta balada es uno de los temas más interesantes de todo el disco , desde su gran comienzo "tú yo no somos tontos ni turolenses" hasta el magnífico acompañamiento de Annie B Sweet, que se acopla realmente bien a la voz grave de Luque.

"La Danza del Vientre" , diferente a todo lo escuchado anteriormente del álbum, se desmarca con unos ritmos entre árabes y aflamencados con importante presencia de una guitarra española, que deja paso al cierre del disco con "Catequesis", tema que dedica a su hijo en referencia a su educación con un "al Burger King no pienso ir" incluido.

Es por tanto otro interesante y buen disco de Antonio Luque con grandes temas como son "Destino Turístico", "Rechace Imitaciones", "Catequesis" o "Solo Shakespeare" que van engrosando la (larga) lista de buenos temas que ha compuesto este gran artista. Sin duda uno de los estandartes de la escena independiente española. Alguien que escribe como nadie lo que pensamos todos.

Nota: 7,5