La banda de Stian, los hermanos Vindenes y compañía, están de gira en nuestro país de la mano del Live Circuit de Budweiser, una gira que ya ha pasado por Barcelona, Girona, Valencia, Alicante, Murcia (nuestra parada) y Sevilla, finalizando con los destinos de Madrid, Zaragoza y Santander.
Se nota que en Murcia se les tiene un gran aprecio, y es que tras su reciente paso por el festival SOS 4.8 no nos extraña, ese recuerdo es más que suficiente para volver a subirse al barco. Con una sala a reventar, un público esperando, otros hablando o simplemente tomando una cerveza, algunos se preguntaban “¿Volverá Jonas (teclista) a acabar en calzoncillos como en el SOS?”, está claro que estos chicos dejan huella allá por donde pasan.
Apenas con unos minutos de retraso, el show comenzó con la aparición de uno de los dos coristas de la banda, con esa enorme e inseparable bandera blanca que los acompaña, agitándola de un lado para otro y dejándola quieta durante unos segundos tapando el escenario. Tal vez unos pocos sabrían lo que venía a continuación, pero para sorpresa de muchos, al caer esa bandera aparecería Kristoffer ya sentado en su batería empezando una intro que después sería acompañada por el violonchelo de Pål y la puesta en escena del resto.
La energía que desprenden invita a moverse y a bailar desde la primera hasta la última canción, tal vez sean esas alegres melodías, esas coreografías tan bien cuidadas y elaboradas acorde con las canciones, o puede que sean los sorprendentes movimientos de Jonas al borde del ataque epiléptico mientras toca su teclado, pero de lo que estamos seguros es que los que estuvimos allí no dejamos de seguir ninguna canción. Cosa que fue respondida por el grupo de forma positiva, mostrándose muy extrovertidos (menuda novedad), bromistas y chocando el puño entre canción y canción con los más cercanos al escenario.
Otra de las cosas que entran dentro de su espectáculo, y que ya tienen la costumbre de hacer, es la de preguntar quién hay en la sala que cumpla años, con su correspondiente felicitación por parte del grupo, afortunada aquella persona.
Llegados a la mitad del concierto, pudimos escuchar una canción en español que nunca nos habríamos esperado en su setlist, se trataba de “Bailando”, esa canción de Paradisio que encajó a la perfección con el show. Cabe mencionar que algunas de las canciones más seguidas fueron “Heidelberg”, con los puños en alto, “Is She” con una multitud cantando ‘Is she old enough for me?’ y por supuesto “Restless” entre otras (a nosotros nos cuesta decantarnos por una), llegando al descanso con el último corte del segundo trabajo, “All About You”.
Tras este parón, y para volver a recuperar ritmo, continuaron con “Forever Alone”, como en todos los conciertos, siempre tiene que ocurrir algo, por eso no se nos podía olvidar mencionar las dos fans que saltaron al escenario a bailar junto al grupo y que finalmente Jonas acabó invitando a a una de ellas a sentarse junto al teclado durante la canción, finalizando así un espectáculo que duró hora y media con “Drø Sø”, siendo capaces de hacer que todo el público se agachara para acabar saltando y terminando una fiesta como sólo ellos lo saben hacer.
Tras esa noche en la que predominaron las risas y el buen rollo, podemos decir que Kakkmaddafakka siguen en su línea, una trayectoria de la que aún siguen cosechando los frutos debido al buen hacer de su estilo, tanto en los escenarios como en el estudio.
Texto y fotografías: Alberto Hernández
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